Muchos comercios de calle harían bien en ver las procesos de compra igual que lo ven los consumidores: un continuo fluido entre opciones de calle y opciones web. Un consumidor puede sacar su teléfono y en un segundo comprobar precios en web para cualquier producto. Son incontables las ventas perdidas en pequeñas tiendas de barrio por no ser conscientes de esas opciones. Un consumidor puede acudir a una tienda a comprobar el peso o las características de un producto y después terminar comprando online en otro negocio.
La forma de salvar el negocio tradicional de barrio es ofertas claras y evidentes de igualar los precios de ecommerce. Un servicio personal y cercano al mismo precio que ese producto tiene en internet tiene esperanzas de sobrevivir. Un precio más caro no. La forma de salvar muchas pequeñas tiendas de barrio es ofrecer esa ventaja. Igual que en el pasado se impuso aquello de "si no queda satisfecho le devolvemos su dinero" ahora toca "si lo encuentras más barato en internet te igualamos el precio".