Cuando estuvimos por Los Angeles a comienzos de octubre los amigos con los que fuimos a cenar nos hablaron de The Hills, la serie de moda de MTV. Es una serie de enorme éxito entre adolescentes. Rodada, editada y emitida de forma radicalmente distinta a las series habituales de televisión.
Para empezar, a contracorriente del resto de cadenas, MTV pone todos los capítulos completos en su web sin restricciones. No ponen barreras para que la gente que quiera ver la serie la vea. No tienes más que seleccionar el capítulo que quieres ver. Puedes ver una serie de perfecta actualidad a la vez que se ve en Estados Unidos. No sólo tienes los capítulos completos, en su web tienes también los aftershows, entrevistas, etc. Puedes pasarte horas y horas viendo contenido. Si te gusta lo suficiente puedes comprar el DVD con entrevistas y contenidos extras (yo he comprado el DVD de la primera temporada).
Para hacer dinero con los DVD necesitas que muchos fans de una serie los compren, pero la mejor manera de hacer fans es permitir en primer lugar que la gente que quiera ver la serie la vea sin problemas. Tienes que cultivar fans para que haya compradores. Es una lógica tan evidente que sorprende que muchas cadenas sigan sin verlo. En los capítulos que emiten por internet tienen publicidad que cobran por separado de los anunciantes de televisión. Para monetizar la serie tienen hasta un catálogo online con la ropa que visten las protagonistas.
En marzo de este año, el primer capítulo de la tercera temporada fue récord de audiencia por cable para el grupo de edad de 12 a 34 años. Al día siguiente ese primer capítulo fue visto por internet por 1,8 millones de personas adicionales. Qué mejor manera de crear viral que permitir que todos vean lo que los demás comentan y que ayer no pudieron ver. En España, si te perdiste el capítulo de ayer... se siente.
La serie no puede ser más insustancial. La vida de unas niñas superficiales en Los Angeles, sus novios, sus trabajos, las fiestas, la ropa que compran, etc. Algo así como Sex in the City pero con veinteañeras en Los Angeles en vez de treintañeras en Nueva York. Un Los Angeles estrictamente wasp, sin latinos, negros o asiáticos. Un mundo irreal de unas niñas que viven una vida de lujo, moda y consumo trabajando, supuestamente, de becarias en una revista de moda para adolescentes. No puede ser más falso. Sin embargo un aspecto sorprendente es que, en teoría, la serie es realidad. Un reality sin guión. Una realidad que se hace ficticia por lo irreal pero que engancha por la autenticidad de las "interpretaciones". Las peleas con los novios y las amigas son reales o lo parecen. Algo así como Gran Hermano pero con gente en la calle viviendo su vida que te presentan como algo "real". No hay escenas de estudio ni risas de fondo. Todo está rodado cámara al hombro. En todo momento ves a los personajes moviéndose con los micrófonos enganchados al pantalón. Es una realidad ficticia que te hace preguntarte dónde empieza y dónde termina lo que llamamos "la vida real".
El formato es también radicalmente distinto de las series de televisión al uso. Frente a la duración habitual de muchas series, una hora, los capítulos de The Hills son cortísimos, apenas 15 o 20 minutos. Mientras que en una serie tradicional hay quizá 5 ó 10 personajes habituales, en The Hills tienes más de 30 personajes principales y cientos de personajes que salen en uno o dos capítulos. Cada vez que aparece un personaje, aparece en pantalla su nombre para que sepas quién es (p.e. "Jason, el ex-novio de Lauren"). Parece una serie hecha para ser consumida por internet.
Después de la prensa, la televisión es el medio de comunicación que más va a cambiar con la llegada de internet. Los formatos antiguos que han servido durante más de 50 años, cada vez serán menos eficaces pero para las cadenas y emprendedores que realmente pillan de qué va todo esto, las oportunidades son gigantescas.