Quizá muchos no recuerden el PalmPilot. Fue la primera PDA lanzada de manera masiva con éxito en el mundo. Los PalmPilots definieron toda una generación aunque no fueron los primeros, hubo otras PDAs antes, como Newton de Apple, un trasto enorme de comienzos de los 90 que no llegó a nada y fue uno de fracasos olvidados de Steve Jobs.
Hoy es difícil explicar para quien no lo viviese el gigantesco éxito que supuso los PalmPilots. Los primeros fueron lanzados en el mercado americano en 1996. Yo entonces estudiaba en Boston y viví su éxito en directo. Fue el mayor superventas de cualquier producto de tecnología personal en la historia de la industria. Ningún otro gadget ni antes ni después tuvo el éxito inmediato y la penetración masiva que consiguió PalmPilot en los años 90. La gente se volvía loca con Palm. Había tiendas enteras dedicadas a vender accesorios para Palm, desde carcasas de colores a fundas de cuero o cargadores para el coche. Miles de desarrolladores creaban aplicaciones específicas para Palm. Cualquier noticia sobre Palm era directamente titular de los periódicos. No podías ir a una reunión sin que cada persona sacase su Palm para cualquier cosa. Los bancos de inversión compraban uno a todos sus trabajadores. Mis amigos aprendieron los signos que había que hacer para convertir escritura en dígitos que la Palm entendiese. Había máquinas que leían tarjetas de visita para convertir los datos en archivos de Palm. Ni siquiera el iPhone o el iPod dan una idea del éxito que supuso los PalmPilots.
PalmPilot fue el Stupor Mundi, la admiración del mundo. Estaba en todas las conversaciones. Cualquier cosa que Palm hacía se decía que iba a cambiar la tecnología. Microsoft tenía miedo a Palm. Se decía que Palm sería la plataforma sobre la que todos los móviles se harían en el futuro. Cada vez que Palm lanzaba una nueva versión de su software todo eran alabanzas a lo sofisticado de su diseño y su código. Algo similar a lo que hoy es Google y sus tecnologías.
Avancemos rápido 10 años y las noticias sobre Palm son todas tristes. Trimestre a trimestre leo en el New York Times que Palm pierde dinero y busca abrirse un camino en el mundo de los smartphones como un boxeador demasiado viejo.
Su último teléfono, la apuesta para salir adelante, el Palm Treo, apenas es comentado cuando se habla de smartphones. Entre el iPhone, la Blackberry, Android con HTC o los nuevos Nokia... ¿quién se acuerda de Palm? El video de presentación de Palm Treo es triste verlo por la imagen que da de seguidismo:
¿Qué fue mal? ¿Cuando perdió Palm su camino? ¿Cómo pudo fracasar algo tan líder y admirado? Personalmente creo que el momento clave fue cuando en 1998 los fundadores de Palm Donna Dubinsky, Jeff Hawkins y Ed Colligan decidieron dejar la empresa tras sus desavenencias con 3Com, la empresa que compró Palm. Lo que parecía una posición de mercado inexpugnable, en unos pocos años, se volvió atacable y en unos años más, un fracaso.
La lección importante es que en el sector tecnológico no importa lo líder que una empresa sea, lo dominante que sea su cuota de mercado, lo avanzado de su tecnología, la admiración de sus usuarios... todo puede estar acabado en unos pocos años si el talento abandona la empresa o se toman las decisiones equivocadas. En el mundo de la tecnología todos estamos a unos pocos años del fracaso total. Todas las grandes empresas de tecnología son en el fondo gigantes con pies de barro. Work in progress.
Este octubre sale en la edición española de la revista Esquire una entrevista que me hicieron a doble página. Nunca me habría imaginado que iba a salir en una revista de moda y tendencias. La foto medio arrodillado la hicieron hace un par de meses en mi oficina. También me hicieron una pequeña entrevista en Cinco Días como antiguo alumno de la escuela de negocios de Harvard a raíz del centenario de la escuela.


