Encuentro en Bruselas con la OTAN y la Comisión
El martes por la tarde fui a Bruselas a mi primera participación con el Foro Económico Mundial. Un encuentro en Bruselas entre unos 40 miembros del grupo Young Global Leaders y representantes de la OTAN, la Comisión Europea y el Parlamento Europeo.

La mañana del miércoles empezó con una charla informal con Jaap de Hoop Scheffer, el Secretario General de la OTAN. Comentaba los desafíos que tiene en el mundo de hoy una organización que se fundó en abril de 1949 como contención frente a los soviéticos. El próximo año celebrarán su 60 aniversario. Será, con toda probabilidad, el primer viaje al extranjero del nuevo ocupante de la Casa Blanca. La principal ocupación de la OTAN es hoy la guerra en Afganistán. Nada que ver con el objetivo para el que se fundó la Alianza. Trabajando con países que ni siquiera son miembros, como Australia, Japón o incluso Rusia. Tienen que estar en constante equilibrio entre lo que él llama "hard power" militar y "soft power" de influencia y colaboración con ONGs para el desarrollo del país. Algo para lo que los militares no están entrenados. La presencia en Afganistán es, según explicaba, una guerra de contra-terrorismo para eliminar los santuarios de Al Qaeda, aunque "algunos gobiernos no quieran contarlo así y prefieran decir a sus electores que se trata de una operación de fuerza de paz normal y corriente". El dilema es que esos santuarios se han trasladado a Pakistan y no se podrá eliminar el conflicto sin terminar con los campos de entrenamiento en esas zonas. Una de las paradojas que comentaba es que, a la hora de movilizar fuerzas de los países miembros, no era fácil unir criterios. El ataque del 9/11 hizo que todos los estadounidenses sintiesen que les habían atacado en el corazón. Pero los ataques de Madrid o de Londres no se ven en Amsterdam o en Berlin como un ataque a su país. En Europa, esos ataques no provocan la misma decisión de intervención militar que en Estados Unidos.
Después fuimos al Parlamento Europeo para una comida muy interesante con José Manuel Barroso el presidente de la Comisión Europea que acababa de regresar del encuentro del G8 en Hokkaido. Mientras en el encuentro del G8 de 2005 en Gleneagles los europeos éramos los únicos preocupados por el calentamiento global y los demás líderes no les preocupaba, incluso lo cuestionaban, ahora en el G8 de Hokkaido todos los líderes lo ven ya como un hecho y no discuten su existencia. Están de acuerdo que hay que actuar y que, puesto que es un tema de largo alcance, hay que empezar inmediatamente a poner soluciones. Para él ese es el principal éxito de Hokkaido. Hizo una comparativa con la crisis crediticia para exponer el problema: Los mercados son globales pero la supervisión es local. La dificultad para resolver problemas globales es la falta de autoridades y supervisores globales. Ahí los europeos tenemos que aceptar que "en el mundo de hoy no somos ya el centro del planeta. China con su crecimiento y su enorme población es el nuevo centro del planeta, a los demás nos toca aceptar y entender esta nueva realidad". Respecto al referendum en Irlanda dijo que el problema es que los políticos locales "nacionalizan los beneficios y europeizan los problemas", echando la culpa a Bruselas de cualquier problema local. Así no es tan raro que a la hora de votar, deprisa y sin explicar bien las cosas, triunfe el No. También se preguntaba qué gobierno sería capaz de sacar adelante medidas de reforma si realizasen referenda para los temás más conflictivos. Al hablar de Zimbabwe, comentaba que fue muy extraño que mientras en Hokkaido Medvedev aceptaba aprobar una resolución condenatoria en las Naciones Unidas contra Mugabe, sólo unos días después Rusia boicoteaba esa resolución en el consejo de seguridad. ¿Quién está al mando en Rusia?
La siguiente charla fue de Neelie Kroes, la comisaria responsable de Competencia. Una mujer extraordinaria. Comenzó dando la analogía que un partido no es divertido si no tiene árbitro, pero que es aún menos divertido si uno de los equipos no sigue las reglas del juego. Su labor es estar atenta a la tensión entre "free markets" y los "cartels&monopolies". Lo que hace que un mercado funcione es precisamente la regulación. Nos habló que tanto su antecesor, Mario Monti, como ella, han recibido fortísimas presiones del mundo privado. "Desde que soy comisaria de competencia mi lista de amigos ha disminuido mucho". Por eso, las críticas de Sarkozy hacia el trabajo de la Comisión o el BCE son especialmente amargas. Hablo también de un par de temas interesantes. Por una parte, el daño que recibe una empresa en su "Reputational Capital" por saltarse las reglas de la competencia es mucho mayor que las multas. Las cotizadas caen el día que se les impone una multa. Pero la caída suele ser de media por 4 veces más que la multa impuesta. Comentó por cierto que el año pasado impusieron multas por 5 billones de euros, una importante fuente de financiación para el presupuesto europeo. El daño total es la suma de la multa y la reputación perdida. Me encantó un momento en el que, casi en tono amenazante, comentaba "if you behave as a cowboy making billions but destroy markets and jobs, don't expect generosity from the commission". Hubo una interesante discusión sobre en qué medida en Europa existe un monopolio en Energía, tanto de moléculas (petróleo) como de proveedores. El otro aspecto de su charla fue su apasionada apuesta por romper "the old boys network" de la burocracia europea, que da puestos de responsabilidad sólo a hombres de un mismo background. "it's just another cartel".
Por la tarde tuvimos otro encuentro con Stavros Dimas, el comisario europeo responsable de Medio Ambiente. Un viejete griego simpático que nos comentó que era el único comisario que había estado en Woodstock. Se limitó a leer un discurso aburrido que le habían preparado sin mucho que destacar.
Aparte de las charlas fue una oportunidad poder conocer gente muy interesante del propio grupo. Había políticos, gente de ONGs, y responsables de grupos de comunicación y organismos internacionales. Emprendedores éramos muy pocos la verdad. Casi se me hacía raro lo de explicar mi trabajo y qué hacía allí. Me senté por casualidad al comienzo con Tyler Brûlé, el que fue fundador de la revista Wallpaper y ahora es chairman de Monocle. Un tipo estupendo, muy viajero y super divertido. Al final pasamos toda la mañana juntos y quedamos en volver a vernos para echar una risas.
También me hizo gracia, al pasear por la sede del Parlamento Europeo en Bruselas, ver que también allí se ha instalado la dichosa manía de la señalización en celo y A4. Es universal. La entrada al hemiciclo tiene pegada en la puerta un cartelito cutre con celo para que los europarlamentarios no entren con café y bebidas. Le da un toque algo cutre y gracioso, como de aula magna de universidad española.


Leyéndote no puedo evitar la envidia. Qué privilegio estar en esas reuniones y vivir esas experiencias. Al menos me queda el consuelo de saber que no dejarás de compartir con todos lo que te vaya pasando. Me ha llamado la atención el comentario del Secretario Gral de la OTAN. Así que eso es lo que hacemos en Afganistan, limpiar la cuadra de jamelgos?
Publicado por: Fran | jueves, julio 17, 2008 at 19:15
Ejem, unas risitas con Tyler eh? te vi a dar pal pelo, pero no tienes pareja?
No en serio tienes pareja or is not my fucking business?
Publicado por: Goardauer | lunes, julio 21, 2008 at 17:20